Nuestra historia
Nuestra historia comienza en los años 80, cuando Emilio Capilla dio sus primeros pasos con un pequeño kiosco en el puerto de Aguadulce. Junto a él, siempre estuvo su mujer, acompañándolo en cada etapa y formando juntos los cimientos de lo que, con el tiempo, se convertiría en mucho más que un negocio. Con esfuerzo, ilusión y una visión muy clara, aquel primer proyecto creció y se trasladó al paseo marítimo, en este enclave privilegiado junto al mar.
A lo largo de los años, el chiringuito ha ido evolucionando, adaptándose a cada etapa sin perder su esencia: fue de chapa, de cañizo y, con el tiempo, se transformó en el espacio de madera que hoy conocemos. Cada cambio forma parte de una historia construida con dedicación, constancia y amor por lo que se hace.
El relevo generacional llegó con Juan Emilio, su nieto, quien creció entre mesas, cocina y arena, aprendiendo desde niño junto a su abuelo. Tras su fallecimiento, tomó las riendas del negocio con el apoyo de su madre, Francisca Capilla manteniendo vivo el legado familiar. A su lado también estuvo su hermano David, que fue parte del camino y contribuyó al crecimiento del chiringuito.
En la actualidad, Juan Emilio y su mujer Pilar, continúan evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos, sin olvidar nunca lo que aprendieron desde el principio: la humildad, el trato cercano y familiar, el cariño por los clientes y el compromiso con una cocina de calidad basada en los mejores productos. Y mientras tanto, una nueva generación empieza a dar sus primeros pasos: sus hijos Juan y Pablo ya están aprendiendo y preparándose para seguir escribiendo la historia del chiringuito.
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